
Sesiones online, individuales, orientadas a movimiento y responsabilidad.
Tu hijo no está mal.
Pero tampoco está avanzando.
Cumple.
Evita decidir.
Se queda en lo mínimo.
No hay un problema claro,
pero sí una sensación persistente
de que podría dar más
y no lo está haciendo.
Aquí el trabajo no es entender por qué le pasa algo,
sino ver qué necesita para empezar a moverse.
No decidir también se aprende
Aunque no se note.
Cuando un adolescente evita decidir durante demasiado tiempo,
aprende algo sin que nadie se lo diga:
que no decidir es una opción válida.
No es rebeldía.
No es pasotismo.
Es comodidad sin dirección.
Y cuanto más tiempo pasa ahí,
más cuesta salir.
No porque no pueda.
Sino porque nadie le está pidiendo que se mueva de verdad.
Dónde entra este trabajo
Trabajo como coach cuando un adolescente no necesita terapia,
pero sí alguien que le confronte con lo que evita
y le ayude a sostener decisiones.
No entro para motivar.
Ni para escuchar sin mover nada.
Entro para:
- poner foco
- marcar objetivos concretos
- y exigir que se hagan cargo de lo que dicen querer
El trabajo no va de hablar más.
Va de hacer, revisar y volver a hacer.
Ahí es donde muchos se quedan solos.
Y ahí es donde este trabajo empieza a tener sentido.
Cómo es este trabajo
El trabajo se estructura en sesiones individuales online.
Cada sesión tiene un foco claro:
- qué decisión está evitando
- qué objetivo concreto tiene delante
- qué va a hacer entre una sesión y la siguiente
No se trabaja “cuando apetece”.
Se trabaja con compromisos explícitos
y revisión de lo que se cumple y lo que no.
El ritmo se decide según el momento del adolescente.
A veces basta con unas pocas sesiones.
Otras veces hace falta más continuidad.
Pero en ningún caso se alarga
si no hay movimiento real.
Cuándo este trabajo no encaja
Este trabajo no es para tu hijo si:
- está atravesando un malestar intenso
- hay ansiedad, miedo o bloqueo que le supera
- necesita un espacio terapéutico para entender lo que le pasa
- ahora mismo no puede sostener compromisos ni exigencia
En esos casos, el coaching no ayuda.
Hace falta otro tipo de intervención.
Este trabajo encaja cuando el problema
no es emocional, sino de dirección.
Cuando puede hacer más,
pero no lo está haciendo.
Dar dirección o seguir igual
Si has llegado hasta aquí,
probablemente ya ves algo claro:
tu hijo no está mal,
pero tampoco está avanzando solo.
Este trabajo no es para analizar el pasado
ni para esperar a que algo cambie.
Es para introducir dirección, exigencia y foco
y ver si eso activa el movimiento que ahora no aparece.
Antes de empezar, conviene hablarlo.
Ver si este trabajo encaja
y si tu hijo está en un momento en el que puede sostenerlo.
Reservar sesión online
O, si antes necesitas hablarlo:
Cuando Intervenir
🗝️ La Caja
Valientes Posibles – Calle de Andorra, 22. 28043 Madrid.
No se trata de un servicio de psicología clínica; no se realizan diagnósticos ni tratamientos de trastornos mentales.
