(Arrugado. Sin fecha. Sin nombre. Pero todavía dice: alguien estuvo.)
No es un recuerdo.
No es un símbolo.
Es un ticket de supermercado.
De un martes cualquiera, a las 8:42.
Galletas de dinosaurio.
Un jarabe para la tos.
Un paquete de arroz.
Toallitas húmedas.
La compra no tiene historia.
Pero el que la hizo, sí.
Alguien salió pronto, sin haber desayunado,
pasó por caja, pagó, volvió.
Sin aplauso.
Sin testigos.
Ese día no pasó nada especial.
Pero hubo algo:
alguien pensó en otro, y actuó.
Sin decirlo. Sin esperarlo.
Y ese gesto, que no se publicó en ningún sitio,
es lo que sigue en pie.
Solo quedó este papel.
Pero basta.
Página 1 de 5