Sesiones para cuando tu hijo no sabe cómo salir

No vengo a entretenerle ni a darle técnicas para calmarse.
Tampoco a escucharlo como si todo lo que diga bastara.

Aquí no se trata de hablar por hablar.
Se trata de moverse.
Aunque duela.
Aunque al principio no quiera.

Trabajo con jóvenes y adolescentes de 12 a 21 años que se encierran, que estallan o que se apagan.
Y con padres que ya han probado todo sin resultado.

No hay informes.
No hay etiquetas.
No hay explicaciones largas.

Hay una relación directa.
Donde no puede esconderse, pero tampoco tiene que defenderse.
Donde lo fácil no cuela, y lo difícil no se hace solo.

Lo que puede pasar:
Que empiece a respetarse.
Que recupere mucha de su dignidad.
Que sienta que puede, aunque sea incómodo, o quizá justo por eso.

Lo que no va a pasar:
Un cambio inmediato.
Un hijo perfecto.
Un proceso cómodo.

Quién soy yo. Eugenio Pardo.

No soy psicólogo de manual.
No vengo a dar diagnósticos ni a poner etiquetas.
Trabajo con chavales que no quieren estar aquí, que llegan con rechazo, pasotismo, o no pudiendo más con la vida o con ellos mismos.
Y hago esto tan gratificante para mí porque he visto lo que pasa cuando alguien no les compra lo fácil y no les suelta cuando empieza lo difícil.

Soy Eugenio, tengo 57 años.
No tengo un título bonito para esto.
Lo que sí tengo es la experiencia de años viéndoles moverse cuando parecía imposible.

Para padres

Tu papel importa. No dentro de la sesión, sino fuera.
Sostener sin presionar.
No rescatar antes de tiempo.
Mantenerte aunque cueste.

Cómo funciona

No hay guion, pero sí dirección: que tu hijo empiece a respetarse y a que no le pueda el miedo.

Cuando alguien se respeta, empieza a cuidarse, y a tener en cuenta a los demás.
Cuidarse no es cómodo. Requiere esfuerzo, y valor.
Y de ese esfuerzo aparece el sentirse bien con uno mismo, y digno.

Desde ahí, empieza el movimiento.
Aunque cueste.

Modalidades:

Cómo contactar conmigo

Escríbeme o llámame si de verdad quieres hablar de lo que pasa en casa. No si solo tienes curiosidad.