🥁 El tambor está ahí. Aunque no lo mires

No esperes soluciones rápidas.

Aquí no hay fórmulas para que tu hijo recupere las ganas.
Ni consejos prácticos.
Ni listas de lo que funciona.

Solo hay esto:
una esquina de la casa donde puede que algo siga vivo, aunque nadie lo vea.

Porque cuando un adolescente se apaga,
no siempre es rebeldía.
A veces es desconexión.
De sí mismo. De lo que siente. De lo que quiere.

No hay un motivo claro.
No hay una causa única.
Solo esa sensación de que ya no hay nada que le mueva.

Pero no es vacío.
Es silencio.

Y a veces, basta con reconocer ese silencio,
para que el tambor, olvidado en una esquina,
vuelva a vibrar con solo rozarlo.

No para hacer ruido.
No para impresionar.
Solo para recordar que sigue ahí.

Empezar el recorrido

Página 1 de 5